La Femme Fatale en el cine

La Femme Fatale en el cine

Nacieron del imaginario masculino de los años cuarenta y cincuenta para ser las malas de la película. Usurpaban territorios propios del hombre y utilizaban de forma consciente su sexualidad como arma. Algo terrorífico para el hombre de la época que tenía tanto conocimiento de la sexualidad y del pensamiento femenino como de Internet.

Situar a una mujer independiente e inteligente atentando contra la inocencia del varón es algo recurrente a lo largo de la historia del cine. La figura femenina supone una mezcla de incomprensión y atracción para el hombre que siempre provocará admiración y miedo en dosis similares. Observar a mujeres reflexivas creando planes elaborados con inteligencia, sexualidad, paciencia e independencia, provocaba atracción y rechazo, lo que mantenía al espectador entre la complicidad y el horror. Esto supuso que la femme fatale se convirtiese en un arquetipo que aún hoy se conserva en el cine, adaptándose como no podía ser de otra manera al cambio de los tiempos.

Toda femme fatale del cine negro de los cuarenta y cincuenta, estaba sumergida en un mundo de complejidades, inteligencia y glamour. Todas buscaban status, poder o dinero retorciendo como peleles a los ilusos y bienintencionados enamorados de turno, que se veían inmersos en un laberinto del que no podían salir y mucho menos entender.

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Fotograma de El cartero siempre llama dos veces 1947

Uno de los primeros ejemplos fue El cartero siempre llama dos veces de 1947. Una Lana Turner espectacular atrapa sin remedio a John Garfield al que sus pies inquietos lo llevaron a la gasolinera de una carretera secundaria de California. Acababa de ser contratado y esperaba en la cafetería. La escena es magistral: rueda un pinta labios dirección a sus pies, este lo recoge y la cámara se convierte en sus ojos que se elevan descubriendo unos bellos pies, la cámara continúa subiendo, la vemos de cuerpo entero y tanto él como el resto de espectadores enmudecemos primero y suspiramos después.

De esa primera escena se deduce que podía ser el bonito inicio de una historia de amor entre un hombre apuesto y una hermosa mujer. El problema reside en que ella está casada con el dueño de la gasolinera, un hombre mayor que ellos, bastante menos apuesto y un poco iluso y borrachín. Claro, que sí este desaparece ellos serían felices y dueños de una prospera estación de servicio. La película dirigida por Tay Garnett continúa en un sinfín de nudos y desenlaces que parecen no tener final ni remedio que mantienen al espectador pegado a la pantalla.

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

Fotograma de La dama de Shanghai 1947

En un jardín de dimensiones similares, lleno de intrigas, sonrisas falsas y personajes complejos se encuentra Rita Hayworth en La Dama de Shanghái, proyectada en ese mismo año y dirigida por Orson Welles. Todo comienza con Michael O’Hara, un marinero irlandés (papel que interpreta el propio Orson Welles), que termina trabajando en un yate a las órdenes de un inválido casado con una mujer fatal (Rita Hayworth) y queda atrapado en un enjambre de asesinatos y misterios. La película termina con la maldad y complejidad de los personajes condensada en una de las mejores escenas finales del cine. En el filme, además de disfrutar con la historia, es una buena oportunidad para recrearse en la habilidad del director para conseguir planos perfectos.

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Fotograma de Perdición 1944

Puede imaginarse el lector por dónde irán los tiros si le digo que la historia sucede alrededor de un seguro de accidentes a nombre de un marido, una mujer fatal, como no, y un tipo que pasaba por allí. Sin duda, es la mejor película de las que repasamos en esta lista y por eso no diré nada más sobre lo acontecido en ella.  Basta con decir que el director es Billy Wilder y que escribió el guion junto a Raymond Chandler basándose en una novela de James M. Cain. La película es Perdición de 1944 y su femme fatale es Barbara Stanwyck portadora de una sensualidad y una personalidad arrolladoras, que serán el desencadenante de un camino repleto de muertos y degradación.

Fotograma de Fuego en el cuerpo 1981

Fotograma de Fuego en el cuerpo 1981

Avanzamos hasta los ochenta para recordar una de las famme fatale más celebradas del cine, fue Kathleen Turner en su papel como Matty Walker en Fuego en el Cuerpo de 1981. Posiblemente el mejor papel de la carrera de la actriz y el personaje más sensual y retorcido de los que hablamos en este texto.

Una ola de calor insoportable en la ciudad y una mujer bella son una combinación que resulta demasiado para el abogado Ned Racine (William Hurt) que termina atrapado en un juego de sensualidad como pocos se han visto en el cine. El guion y la dirección de Lawrence Kasdan son excelentes, siendo quizás la mejor película del guionista de otras cintas como En busca del Arca perdidaEl Imperio contraataca.

Fotograma de Los Timadores de 1990

Fotograma de Los Timadores de 1990

Fotograma de Los Timadores de 1990

Fotograma de Los Timadores de 1990

Fotograma de Los Timadores de 1990

Fotograma de Los Timadores de 1990

Como diría cualquier Siglo (si hablase), terminamos en los años noventa. Los Timadores de 1990 dirigida por Stephen Frears, con Anjelica Huston, Annette Bening, John Cusack en los papeles principales. Esto es lo mejor de una película en la que todo está muy bien hecho: el guion, el ritmo, la música, pero por encima de todo está ese trío protagonista. Una Anjelica Houston como pez en el agua en el papel de femme fatal, John Cusack su hijo demasiado unido a ella aún y Annette que interpreta a la amante que pretende destruir esa unión. Con este 2×1 de mujeres fatales la disputa se convierte en un sinfín de estafas, cada vez más arriesgadas y con la violencia cada vez más presente.

Con esta película terminamos nuestro particular repaso a la femme fatale en el cine, dejamos atrás un reguero de cadáveres y muchas otras mujeres malas malísimas sin mencionar. Quizá en otra ocasión retomemos este tema que nos encanta. Nunca esta de más un poco de maldad, por lo menos la pantalla.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies