<h4>Novias de cine: <i>duquesas, monstruos, hippies y Scott Fitzgerald</i></h4>

Novias de cine: duquesas, monstruos, hippies y Scott Fitzgerald

Adrián Luján y Caelia Rebanal para Luis Alonso

 

 

El Gran Gatsby y la novia triste Daisy Buchanan

 

Fotograma de la boda en la película El Gran Gatsby de Baz Luhrmann

Fotograma de la boda en la película El Gran Gatsby de Baz Luhrmann. La novia de cine Daisy Buchanan representa fielmente el estilo de los locos años 20s con un vestido amplio ceñido por una cinturilla en un tono rosaceo combinado con la blancura del resto de tejidos, predominado por un tul que cubre a toda la prenda y deja ver la piel en el escote y mangas. Sin duda uno de los elementos que definieron los años 20s fueron los tocados, que transportados a las novias como la del Gran Gatsby se convertían en diademas repletas de decoraciones en pedrería y pequeñas perlas que descendían sobre el tul que estaba recogido encima de las orejas.

Ya sé que casi todos preferís la versión de 1974 con Robert Redford, y seréis aún más los que preferís el libro de F. Scott Fitzgerald. Pero si algo hay que reconocer a la película del año 2013 dirigida por Baz Luhrmann es su magnífica dirección artística y su vestuario. Ambas disciplinas premiadas con un Oscar y un Bafta entre otros galardones internacionales.

Los años veinte de New York están plasmados con tanto detalle y esmero que algunas escenas resultan oníricas. Algo que en algunas ocasiones juega en contra de la historia, pero elevan la fotografía al nivel más alto en el cine. También debemos reconocer que ese aire soñador es un rasgo fundamental en la novela de Fitzgerald.

Esta Jordan Baker narrando a Nick Carraway la complicada historia de Jay Gatsby y Daisy Buchanan cuando al espectador se nos presentan proyecciones de dicha conversación para entender mejor el relato. Es precisamente en ese momento cuando vemos durante apenas un segundo la escena de la boda entre Daisy Buchanan y Tom Buchanan. Aunque la escena es muy corta es suficiente para que tus ojos se centren en el tocado Art Déco de la novia y en su restaurado collar de perlas. Al ver la imagen, inmediatamente me recordó a Erté y sus portadas para Harper´s Bazar, realizadas justamente en torno al año 1920.

Portada diseñada por Erté para Harper´s Bazar en 1919

Portada diseñada por Erté para Harper´s Bazar en 1919

 

La duquesa de Saul Dibb, 2008

 

Fotograma de la película en la que el duque desnuda a la duquesa

Fotograma de la película “La duquesa” en la que el duque desnuda a la duquesa.

Siglo XVIII, Inglaterra. La novia en este caso es Georgina (Keira Knightley) que se casa con el duque de Denshire (Ralph Fiennes) y se convierte en La Duquesa. Es una chica apasionada, reivindicativa, un referente de moda entre sus coetáneas y cercana al pueblo. La película nos sirve para analizar los vestidos de las damas de la corte inglesa, en los que siempre hay presente algún motivo floral, que pretendía representar el interés de la élite por una naturaleza idealizada.

Tras la boda, que da inicio al filme, se sucede la fría noche de bodas entre los duques. Esta escena es para mí la que resume la película. En ella el duque se dispone a desnudar con paciencia y educación británica a la novia, o lo que es lo mismo con total ausencia de pasión o empatía. Aunque a decir verdad era una labor nada sencilla dado el numero sorprendente de piezas que tenían los vestidos de la época y que conferían a las mujeres una silueta de anchos traseros y espaldas planas y largas. El duque a mitad de dicho proceso expresa su opinión ante este hecho «por mi vida que jamás he entendido porque los vestidos de la mujeres son tan complicados», a lo que Georgina responde con lo que podemos considerar un pequeño zasca «Es nuestra forma de expresarnos», el duque muestra sorpresa por tal afirmación y ella prosigue, «los hombres tenéis muchas formas de expresaros mientras que nosotras solo tenemos nuestros sombreros y nuestros vestidos».

Esto ocurre en el primer cuarto de hora de la película y resume perfectamente el resto de la historia que podemos continuar viendo con el único interés de entender la moda de la época y la escasez de derechos y libertades de las mujeres del siglo XVIII. Mujeres de la corte, fuera de ella el relato sería muy diferente. Para peor claro.

Escena de la película "La duquesa" durante la boda con el Duque de Devonshire

Escena de la película “La duquesa” durante la boda con el Duque de Devonshire. La novia muestra un vestido con cortes claros de estilo “a la francesa” con volantes de adorno en la parte delantera bordeando las enaguas que se dejaban ver en el acuchillado de la parte delantera. En la parte superior lleva un corpiño, ajustando la forma femenina sobre el cual se sitúa un petillo decorado con pedrería, las mangas acabadas con superposiciones de vuelos y la parte posterior con pliegues Watteau que caen desde los hombros hasta el suelo. El cuello y las muñecas están decoradas por joyería con motivos florales.

 

James Bond al servicio de su Majestad de 1969

Fotograma de la Película "007 al servicio de su majestad" en la boda con la que culmina el filme

Posiblemente sea una de las películas del agente 007 menos conocidas de la historia. Algo provocado seguramente por la ausencia temporal de la saga de Sean Connery, sustituido por el australiano George Lazenby, actor que no rebosaba carisma precisamente.

Pese a esto y después de las intrigas, disputas, peleas y los alardes de maldad de los malos malísimos típicos de cada entrega de James Bond, la película culmina con una boda. Es en esta ceremonia donde puedes ver uno de los looks de novia más especiales del cine. James Bond se casa con Tracy Di Vicenzo (Diana Rigg) que luce un mono pantalón de inspiración hippie, compuesto por cientos de flores, complementadas por otras florecillas que adornan su peinado. Este vestido es un gran ejemplo de la influencia de la cultura hippie en la moda de los años sesenta, lo que se denominó más tarde como hippie de lujo.

La película aunque no es precisamente una obra maestra nos asegura dos horas de entretenimiento, algo que siempre nos garantiza James Bond. Además y aunque al principio decíamos que no era muy conocida algunos expertos en la saga la consideran una de las más interesantes.

Mono Pantalón de Flores de Diana Rigg en la peícula "007 al servicio de su majestad"

Diana Rigg en el papel de Tracy Di Vicenzo, vistiendo un mono de encaje, con trasparencias y motivos florales, de corte años 60 con la parte de abajo con la hechura de los pantalones palazzo. El pelo recogido con horquillas de flores continuando con el motivo del mono.

La novia de Frankenstein, la novia de un monstruo 1935

 

Fotograma de "La novia de Frankenstein" justo después de aparecer en este mundo

En unos años en el que los vestidos de las mujeres comienzan a ceñirse de nuevo al cuerpo, dando importancia a la cintura, aparece en el cine esta emblemática película que muestra a una novia peculiar. Inspirándose más en una novia con matices de los años 20 por las hechuras del vestido, se consigue reflejar a una novia atípica con una túnica hasta el suelo, con hombreras que realzan la estética ruda y grotesca necesaria del personaje, un cuello caja enmarcando su rostro y tan solo unos guantes que cubren toda su piel, como complemento.

La novia de Frankenstein nace en 1935 con el objetivo, por parte de los estudios Universal, de repetir el éxito de taquilla de “El Dr. Frankenstein” de 1931. De hecho la historia continúa donde lo dejó la anterior, manteniendo además la calidad de su predecesora y añadiéndole nuevos ingredientes y efectos revolucionarios para la época. James Whale consigue, sin imitarla, mantener la calidad de la película sumando nuevos personajes y ampliando los límites del monstruo. Todo ello a pesar de contar con prácticamente el mismo reparto (Boris Karloff, Colin Clive y Valerie Hobson). Aunque la similitud con la anterior es obvia e inevitable el mensaje final es más complejo y humano.

Elsa Lenchester es la encargada de interpretar a una de las novias más icónicas tanto del cine como de la cultura popular de la primera mitad del siglo XX. Hoy día sigue siendo la mujer de un monstruo más famosa (con permiso de Melania Trump) y su peinado será un distintivo eterno del personaje y de la película para siempre. Tanto el magnífico maquillaje y estilismo que caracteriza a Boris Karloff y a Elsa Lenchester se lo debemos a Jack Pierce.

En definitiva tanto el Dr. Frankenstein de 1931 como la Novia de Frankenstein son dos obras imprescindibles que todo amante del cine debe ver.

Fotograma de "La novia de Frankenstein" en la que vemos su icónico peinado

Fotograma de “La novia de Frankenstein” en la que vemos su icónico peinado

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